La Prevención de riesgos laborales desde mi trinchera y con mi punto de vista limitado y muy particular.
Causa y efecto.
Causa y efecto. No hay accidentes: solo existe causalidad. Las lesiones y las enfermedades que padecen los trabajadores y sufren conjuntamente sus familias no son fruto de la casualidad; no es castigo divino ni falta de fortuna: es el hecho resultante de la falta de prevención, de la mala organización de la empresa, de errores en las decisiones tomadas en las que nunca intervienen los trabajadores. El responsable de la tragedia humana que suponen los daños, las minusvalías, las enfermedades o la muerte del trabajador sobrevenida por causa del trabajo es responsabilidad de quien dice qué y cómo se van hacer las cosas. Este suele ser el mismo que antepone las plusvalías y los beneficios a la salud de los trabajadores.
martes, 19 de agosto de 2014
Catar mata trabajadores a 57 céntimos la hora construyendo estadios de futbol
martes, 25 de marzo de 2014
Complicidad en los abusos laborales
Número de muertos declarados en las obras de los últimos grandes eventos deportivos:
Mundial de Qatar 2022: 1200 obreros muertos (la CSI calcula que otros 4000 morirán hasta 2022)
Mundial de Rusia 2018: 5 obreros muertos
Mundial de Brasil 2014: 7 muertos
Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014: 60 muertos
Eurocopa Ucrania/Polonia 2012: 20 muertos
Juegos Olímpicos de Invierno de Londres 2012: Ningún muerto
Mundial de Sudáfrica 2010: 2 muertos
Juegos Olímpicos de Pequín 2008: 10 muertos
Juegos Olímpicos de Atenas 2004: 40 muertos
Juegos Olímpicos de Sydney 2000: 1 obrero muerto
domingo, 23 de febrero de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
A los trabajadores en las obras del mundial de futbol 2022 de Catar los están exterminando.
jueves, 28 de marzo de 2013
Vuelta del trabajo a la esclavitud.
jueves, 6 de diciembre de 2012
137 muertos en una fábrica textil de Bangladesh
domingo, 18 de marzo de 2012
Medievo laboral
Cuando alguien afirma que los sindicatos están en el siglo XIX, debería añadir en relación a qué o quién. ¿A los partidos políticos, por ejemplo? ¿Al aparato de justicia presidido por el señor Divar? ¿Tal vez en relación a la Iglesia? ¿Acaso a las organizaciones empresariales? ¿A la universidad? ¿A la escuela pública y privada? ¿A Álvarez Cascos? ¿A Rajoy? ¿A José María Aznar? ¿A Dolores de Cospedal? ¿A José Bono? Hay que atreverse a terminar la comparación, no se puede quedar uno a medias. Quizá los sindicatos se hayan quedado un poco viejos, no decimos que no, pero escuchar eso de alguien que se pone mantilla negra y collar de perlas cultivadas para la procesión del Corpus resulta un poco fuerte. De ahí la importancia de rematar la reflexión, porque los empresarios, sin ir más lejos, han tenido de capo (nunca mejor dicho) hasta hace cuatro días a Díaz Ferran, sobre el que no es preciso extenderse. Y Montoro, por mencionar a un político, luce en la nuca unos caracolillos ideológicos que tampoco parecen de vanguardia. De momento, aquí el único que se ha mojado ha sido Juan Roig, el dueño de Mercadona, al proclamar que estamos muy atrasados en relación a los chinos. Por fin alguien se atreve a poner un modelo. Ustedes están atrasados porque no se parecen a los chinos, con su tráfico de órganos para trasplantes, su liberalismo económico y su dictadura social. Ustedes están atrasados porque no se atreven regentar un establecimiento sin higiene donde debajo del mostrador duerme una familia entera que hace sus necesidades donde puede. Bien, ya podemos empezar a entendernos, por fin sabemos en relación a quién somos antiguos: a los chinos, que permanecen quince horas, siete días a la semana, al pie del cañón.
Por eso mismo, la reforma laboral, para Juan Roig, se ha quedado corta. Donde haya un sótano de diez metros cuadrados con quince o veinte chinos cortando pantalones vaqueros, que se quite el modelo occidental. Podremos o no estar de acuerdo con el presidente de Mercadona, pero al menos tiene las ideas claras y además se atreve a exponerlas. Los sindicatos están en el siglo XIX en relación los chinos, que atraviesan una suerte de medievo laboral francamente envidiable. Fantástico.
Artículo de: Juan José Millás
Fuente: Levante-EMV.com




